10 Historias Reales de la Ouija (parte 4)

por Víctor el 26/03/2013

El caso de Estefanía Gutiérrez Lázaro

España, 1990. Estefanía Gutiérrez era una chica de 18 años de edad que vivía en Vallecas, España. Este es, quizá, uno de los casos más terroríficos que he escuchado jamás. Estefanía estaba jugando a la ouija en la escuela con un grupo de amigas. En una de las veces, el vaso que utilizaban como puntero se rompió, dejando escapar una especia de humo negro que Estefanía inhaló accidentalmente. En ese momento la chica empezó a sufrir unos espasmos por todo su cuerpo mientras exclamaba que sentía dentro de su cuerpo a muchas personas.

Desde entonces, todo fue de mal en peor. Empezó a comportarse de forma rara en su casa. Decía cosas incoherentes. Miraba como si fuera otra persona, con otros ojos. De pronto se convulsionaba, escupiendo y gritando.

Según la madre de Estefanía, la joven estaba poseída. Estos síntomas duraron varios meses y ningún médico pudo diagnosticarla. Una noche, finalmente, murió en medio de uno de sus episodios espasmódicos. La muerte nunca se relacionó con ninguna enfermedad, ni afección.

Después de el fallecimiento de Estefanía, la casa de Vallecas se convirtió en un centro de actividad maligna que trastornó al resto de su familia durante años y que incluso aterrorizó a la policía.

expediente vallecas.avi

Carlos y la Ouija

Después de que descubriera la ouija junto a una de sus mejores amigas, Carlos se aficionó de tal manera que mientras muchos de sus amigos pasaban el tiempo jugando con la Playstation, Carlos y su amiga dedicaban sus tardes jugando con el tablero espiritista. En ocasiones pasaban hasta 8 horas intentando contactar con diversos espíritus.

En una ocasión, aceptaron que otros amigos participaran en el juego. Durante la sesión, un muchacho, Jorge, pidió ser poseído por el espíritu. El grupo de amigos se cogieron de las manos e invocaron a un espíritu, pidiéndole que entrara en el cuerpo de Jorge. Unos segundos después el muchacho empezó a agitarse, salivar y hablar en un idioma extraño y con una voz que no era propia.

Todos se asustaron y huyeron gritando de la casa. Un rato después salió Jorge, algo desorientado y preguntando qué había pasado.

Más tarde esa misma noche todos los participantes en esa sesión de ouija experimantaron sucesos paranormales. Desde ruidos inexplicables hasta objetos que se movían y salían disparados por la habitación.

Unas semanas después de lo ocurrido, Carlos murió en un incendio que empezó en su habitación mientras dormía.

Su amiga, con quien había descubierto el tablero ouija, fue descubierta muerta, en su casa, con el cuello roto. A pesar de las investigaciones, no se supo nunca cómo llegó a romperse el cuello. Se descartó que haya sido obra de otra persona, pero tampoco habían indicios de que hubiera sufrido una caída.

Un tiempo después, Jorge perdió la razón y se escapó de su casa. Pasó más de una década hasta que lo encontraron deambulando semidesnudo, sucio y balbuceando palabras sin sentido en las calles de una ciudad a 400 kilómetros del lugar de los hechos.

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Este tipo de material lo he visto de venta en las papelerías de mi ciudad y lo venden como si fuera un juego de damas chinas, sin más ni más. Ante tanta situación anómala que se tiene registrada, porqué no se promueve la desaparición del mercado de este artículo?, a menos de que haya una confabulación con las empresas que promueven su venta.
Sigo el caso de una conocida quien me platicó un caso de estos, con las consecuencias inherentes; le aconsejé que no le diera la mayor importancia y que no tuviera ningún temor, debido a que este tipo de seres se alimentan de su miedo; la última vez que la vi, le pregunté que cómo iba su asunto con su invitado y me contestó que había mejorado su situación.

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